Un hilo nace y despereza
Y desde ese instante se entremezcla
Con otros dibujando una senda
Una capa de invisibilidad se trenza.
Mientras se desgrana su flujo único
Va tejiendo una telaraña infinita
Nutriéndose y aportando más tejido
Construyendo así el mural de la vida.
Hilos únicos entretejiéndose
Suspirando sus destinos
Y sin saber del mismo
Más de lo que tú, su abismo.
Importante así hasta el último
Que ni Dios en su delirio
Pudo imaginar tal exquisito
dibujo
Trenzado a la sombra de los sino.
Si no eres tan sabio para adivinar su flujo
No te atrevas a maltratar ninguno
Que un su futuro influjo puede estar incluso
Las respuestas a lo aún no sabido.
Hay pena porque es pena…
¿Quién corta la vida?
Quién se atreva…
J.G.S.
Maravilloso... sencillamente, maravilloso poema.
ResponderEliminarGracias cariño por tus palabras.
Eliminar